Artículos

ARRAIGO SOCIAL

Es la vía para obtener una autorización de residencia en nuestro país más utilizada actualmente. Si la autorización de residencia por arraigo laboral se basaba en la acreditación de la existencia de una relación laboral, ésta se basa en la permanencia continuada en territorio español de como mínimo un período de tres años. 

 

EXPERIENCIA PRÁCTICA: A pesar de que la Ley establece que para demostrar la permanencia en nuestro territorio servirá cualquier prueba admisible en Derecho, en la práctica habitual nos encontramos con la problemática de probar dicha permanencia. Si disponemos de un volante de empadronamiento que certifique ésta, éste por si solo constituirá prueba válida, sin que la Administración nos requiera la aportación de ningún otro documento. El problema reside cuando el extranjero ha entrado en nuestro país pero se ha empadronado más tarde, disponiendo únicamente del sello de entrada en España estampado en su pasaporte y un empadronamiento de unos meses después. Para poder acreditar dicho lapsus temporal, deberemos aportar documentación emitida por funcionarios públicos, tales como policía, médicos de la Seguridad Social, etc. sin que sean válidos por sí mismos certificados bancarios, ni comprobantes de envíos de dinero, etc.

La discrecionalidad en este sentido por parte de la Administración supone graves problemas para el solicitante.  

 

Igualmente se deberá acreditar la existencia de vínculos familiares con extranjeros residentes en España de primer grado (cónyuge, padres o hijos) o en su defecto la aportación de un informe que acredite la inserción social del extranjero en nuestro país. Dicho informe deberá ser emitido por la Comunidad Autónoma donde el extranjero tenga fijada su residencia. 

 

EXPERIENCIA PRÁCTICA: En las Comunidades Autónomas donde existe otra lengua oficial además del castellano, nos encontramos con la exigencia por parte de la Administración Autonómica del conocimiento de dicha lengua, para lo cual es obligatorio la aportación de un certificado donde conste que el extranjero conoce dicha lengua.  Puede ocurrir, que finalmente el informe de arraigo social sea desfavorable por el desconocimiento de dicha lengua. Actualmente, cabe señalar que la Oficina de Extranjería concede la autorización de residencia por arraigo social aún faltando dicho requisito.

 

Por último, se deberá aportar un contrato de trabajo de una duración mínima de un año suscrito entre el empleador y el solicitante. La vigencia de dicho contrato de trabajo vendrá condicionada a la obtención de la autorización de residencia por circunstancias excepcionales, fijando dicha cláusula en el contrato. En este sentido, la Administración comprobará que la empresa o el empleador reúne las condiciones necesarias para poder contratar, en los mismos términos que para la concesión de la autorización de residencia y trabajo cuenta ajena inicial. 

De forma excepcional, se podrá eximir al extranjero de la presentación del contrato de trabajo cuando éste cuente con medios económicos suficientes. En este caso, se deberá aportar informe de integración social recomendando la exención del contrato de trabajo.

La solicitud se deberá presentar personalmente por el solicitante en la Oficina de Extranjería. Una vez resuelta la misma, se deberá proceder a la afiliación y alta del trabajador en la Seguridad Social en el plazo máximo de un mes, así como la expedición de la Tarjeta de Identidad de Extranjeros.

Dicha autorización tendrá validez por un año y no estará limitada ni respecto el ámbito sectorial ni geográfico.